25
Jun

Cuento nº 5

 

LOS CUENTOS DE NUNCA ACABAR...05

 

Tengo un amigo policía secreta, pero lo sabe todo el mundo.

 

Amigo Jesús García, tú bien sabes que siempre estuve convencido que un político es aquel que dedica su esfuerzo y su tiempo en favorecer a los ciudadanos. Luego en ser fiel y coherente con sus ideales. Después en ayudar para hacer grande a su Partido. Y en lo último que piensa es en beneficiarse él. Pero aquí no es así. No sé en otros lugares como será. Pero aquí no es un secreto. Todo el mundo lo sabe.  Cuando juran su cargo, algunos políticos entienden al revés lo que leen. Por encima de todo dedican su esfuerzo y su tiempo en favorecerse ellos. Luego en beneficiar a su Partido a toda costa. Se saltan sus ideales cuando les interesa. Y al final no queda nada para los ciudadanos.

 

Nos hacen creer que en España estamos como estamos por que hay muchos españoles en general. Si hubiera alemanes seríamos como Alemania. Pero yo no quiero ser alemán. Nos dicen que somos culpables. Pero no sé de qué. De ser español. De no ser alemán. De ser ciudadano. Quizás sea simplemente de haber nacido. De ahí el pecado original. Ahora comprendo. No soy muy listo.

 

Mi hija Paula vino un día muy contenta del colegio. Tenía cinco o seis años. Saltaba de alegría. Le pregunté por que estaba tan feliz. Me dijo que la monja de su clase la había elegido para la representación del Belén de Navidad. Me contagió su alegría. La felicité y le di muchos besos. Al principio no me atreví a preguntarle que personaje le habían asignado en el Belén. Los padres ya se sabe, siempre esperan que sus hijos destaquen en lo que sea. Por los saltos de alegría pensé que le había tocado un papel importante. Caminaba con ella de la mano soñando. Será de Virgen María o de San José o de Ángel Anunciador. Así fui recreándome por todos los personajes y por no hacerme ilusiones llegué a conformarme con el de pastorcilla. Yo por verla feliz cualquier cosa. No pude aguantar más mi curiosidad y le pregunté. Dime hija, de qué harás en el Belén. Me  contestó: De "muchedumbre”. Ni siquiera de pastorcilla dios mío, pensé. Pero cuantas niñas hacéis  de "muchedumbre" pregunté por aliviarme con el mal de muchos.  Yo sola papá. Me dejó seco. No hay en el Belén un personaje que él sólo haga de "muchedumbre". Es imposible, tiene que haber más seguro. No sé,  la propia palabra lo indica mu-che-dum-bre. Yo veía por momentos que mi hija perdía la confianza en mí. Llegó hasta enfadarse porque no la creía. Tuve que reconstruir la escena del Belén y figurármela en el escenario, sola, haciendo de "muchedumbre". Para mí fue difícil de entender en aquel momento. Y por el amor que se tiene a los hijos uno es confiado y hace que comprende.

 

Los políticos nos tratan uno a uno como muchedumbre. Pero amigo Jesús García, muchedumbre es más que uno y los dos lo sabemos. Ser muchedumbre será lo que nos salve hoy día. Así es.

 

Copyright 2012 © Samuel Perea

  • 02:02 / 11 June 14 Rafael Ruz
    Tremenda historia la de la muchedumbre... ¿Cómo es que no rompiste a reir en ese momento? Yo adoro escuchar a los pequeños (tengo sobrinas que me alucinan)y de los míos ni te cuento... Luego vienen los políticos y nos hacen poner los pies en la tierra de mala manera.Con lo bonito que debe ser dedicarse a la política en serio, y temo que no lo ha intentado nadie. Desde Córdoba, donde disfruté el taller de Cocina por la Paz y el concierto posterior, más una breve charla con un cocinero.
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