samuel perea

cocina en origen

 

Cuando conocí a Samuel Perea acababa de llegar de Las Barrancas del Cobre de pasar una temporada con los indios tarahumaras. Más tarde con los menonitas de las plantaciones de manzanos más grandes del mundo en el Estado de Chihuahua, en México. Siempre que lo veía venía o iba a New York, Puerto Rico, Panamá o Budapest… Parecía amigo mío de toda la vida: me trataba con una cercanía contagiosa, tenía el atractivo de los niños pequeños: su sonrisa limpia; al hablar, movía las manos como alas de gaviota; su voz acompañaba a su mirada franca, las dos le salían del corazón.

 

Hombre de movimientos rápidos y lentos, como ráfagas de viento y calma. A veces imposible de seguir, Samuel es como los cometas, si no lo ves en su momento, puede que no vuelvas a verlo jamás. Ahora, hace más de veinte años que recorrió las costas de la península de California siguiendo a las ballenas grises; trabajó en El Cairo con su amigo Mahmoud Ramadán; en Argelia, vivió situaciones insólitas… Vinculado especialmente con Oriente Medio, cada año organiza un acto en la ciudad de Belén motivado por su espíritu conciliador en el conflicto palestino-israelí; lo que le ha llevado a participar en numerosos reportajes para la televisión en los desiertos de Judea y Negev.

 

En su etapa empresarial, fundó Jordan Shmulyck tratamientos del Mar Muerto para el cuidado de la piel, siendo una firma actualmente de reconocido prestigio en el mundo de la belleza.

 

Su pasión por la cultura gastronómica, le hizo adquirir conocimientos de cocina en los múltiples países que visitaba, sintiéndose atraído especialmente por la cultura mediterránea y en especial la malagueña, la propia. Y hoy celebra el aniversario del que fue su sueño tantos años, compartir con clientes y amigos sus creaciones gastronómicas en su restaurante, en el barrio de Teatinos muy cerca del hospital Clínico de Málaga.

 

Allí os esperará con la mejor de sus sonrisas.


 

Juan Miguel Marcos




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