En realidad, uno no parte hacia ningún sitio; realmente, los lugares salen a tu encuentro para ayudarte. No buscas, encuentras; tú no te mueves de ti mismo, lo demás está en movimiento. Todo se acerca y se aleja o desaparece.
Te recibiré, Málaga, como buen anfitrión, no te quedarás indiferente. Tu amplio mar, tu perfume y tu clima no pasarán inadvertidos para mí. Tienes mucho ganado, porque me gustas.
Conmigo no te aburrirás; aprenderé de ti y tú de mí y, cuando menos te lo esperes, los dos habremos cambiado y perteneceremos como uno solo a todo, y ya no vendrás ni te irás, siempre iremos juntos.
